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Entre locales atrapa-guiris, algo escondido de la ruta de los que buscan la playa, nos encontramos el bar Jai-ca, un clásico del barrio de la Barceloneta, en la Ciudad Condal. En pie desde 1955, acaba de abrir un nuevo espacio al lado del original (Ginebra, 13), pero sin cambiar ni un ápice la selección de producto y filosofía.
Regentado por Jaime, nacido en el barrio y testigo de los cambios que ha sufrido la zona, Jai-ca es un bar con un look muy característico y reconocible por su barra y un suelo de mármol blanco y negro del que no se ve ni un palmo en hora punta. Porque Jai-ca es uno de esos locales de bullicio, tapas y mezcolanza. Igual te encuentras al del barrio, de toda la vida, como al hipster que baja del Born. Todos ellos van en busca de una caña bien fresca, un vino o vermut y, como no, de sus magníficas tapas, con raciones generosas, a precios muy razonables y una amabilidad poco usual en las zonas turísticas.

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La barra del Jai-ca nos presenta una oferta clásica, de toda la vida: patatas bravas, bombas, croquetas, pincho moruno, chipirones, buñuelos, pescaíto frito, navajas, pulpo a la gallega, mejillones, chocos, gambas saladas… El denominador común, y parte del secreto de su éxito, es la materia prima. Para Jaime, la calidad y honestidad en el producto es lo que diferencia su local de los que pretenden aprovechar el tirón turístico de la zona, del cual, por cierto, no reniega en absoluto porque son muchos los extranjeros que gracias a las prescripciones y reclamo del gentío del bar, acaban sucumbiendo.

Entre los productos seleccionados para las tapas, Jaime cuenta con Casa Boix, especialmente con el beicon ibérico y el jamón cocido (aunque confiesa que en su casa, no faltan también productos como la pechuga de pavo). La relación del propietario de Jai-ca con Casa Boix se remonta a hace más de 5 años, en los que hemos visto como se mantiene el espíritu del local, el buen hacer y la amabilidad que nos ha cautivado. Y es que Jaime es una de esas personas que, además de ser un profesional del sector, te atrapan con sus historias y anécdotas. Es imposible no reír cuando recuerda al mítico loro “Valdemoro”, un clásico del Jai-ca desde su apertura. También ha sido testigo de cómo se reunían los miembros del PSUC en su bar, entre otras muchas cosas.

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Para Casa Boix es un placer conocer y colaborar con Jaime. Le deseamos mucha suerte con su nuevo local, aunque sabemos que el éxito está garantizado.